CHOCOLATE CLÁSICO
Espeso, sedoso y con cacao que se nota. El típico “me lo merezco” en taza.
Hay antojos que no se discuten. Y un chocolate clásico a la taza, de los que salen densos y cremosos, es uno de ellos.
Este es de los que perfuman la cocina, de los que se sirven humeantes, y te regalan esa primera cucharada que te hace pensar: vale… esto sí.
Sabor intenso a cacao, textura sedosa y un cuerpo espeso que no parece “bebida”. Parece postre.
Lo que te vas a encontrar (y por qué engancha)
• Cremosidad real: de la que se queda en la cuchara.
• Aroma brutal: a chocolate recién hecho.
• Sabor a cacao auténtico: sin regusto raro.
• Sin gluten.
• Vegano: si lo preparas con agua o bebida vegetal.
Cómo prepararlo (solo caliente, como tiene que ser)
Aquí no hay misterio: calientas, mezclas y remueves. En pocos minutos lo tienes listo.
Preparación por litro
250 g de chocolate por 1 litro de leche, agua o bebida vegetal.
Preparación por taza (250 ml)
60 g de chocolate por 250 ml de leche, agua o bebida vegetal.
Tip de textura: si lo quieres todavía más espeso, añade un poquito más y remueve con calma. Si lo quieres más ligero, baja la cantidad y listo.
Momentos para decir “sí”
• Tarde de sofá y manta.
• Después de un día largo (cuando te lo has ganado).
• Cuando viene alguien a casa y sueltas: “prueba esto”.
Si buscas un chocolate a la taza de los de verdad: intenso, espeso y cremoso… aquí lo tienes.